Probablemente ahora mismo estar escribiendo este texto sin emoticonos puede resultarnos hasta extraño. ¿Cómo vamos a expresar bien el mensaje sin poder utilizar esa pequeña imagen que reflejará a la perfección cómo nos sentimos y qué es lo que queremos decir? Pero vamos a intentarlo, y a través de las siguientes líneas, hablaremos de una tendencia que para todos es algo cotidiano, pero no está en nuestras vidas desde hace tanto tiempo.

¿Qué son los emojis?

Una imagen vale más que mil palabras, por eso Jeremy Burge creó un día la Emojipedia, un recurso donde múltiples reflejos de la personalidad se colaban en pequeños iconos para poder usar en nuestra manera de comunicarnos.

Pero no todo comenzó con él, ya que fue en el año 1995 cuando se registró el primer emoji de la mano de Shigetaka Kurita y fue, nada más y nada menos, que un corazón.

Se escogió este día porque es el que sale reflejado en los emojis del calendario de Android e iOS.

¿Por qué es tan importante este día?

Sí, sí, porque sin duda podemos considerar este día importante, ya que las maneras de comunicarnos han cambiado con el uso de las nuevas tecnologías. Hace aproximadamente una década, no sustituíamos por nada la quedada con nuestros amigos en la que comentar un acontecimiento que a todos nos gustaba para, simplemente, vivirlo desde el lugar menos pensado, pero compartiendo esas mismas impresiones por el grupo de WhatsApp. Es sencillo sentirse estar en un festival de música con los vídeos que se suben a través de los Stories de Instagram, saber cuál es la noticia de última hora por Twitter o acercarnos a una empresa sin levantar el teléfono, pues ya tenemos Facebook para mandar un mensaje privado y que nos cuenten la información solicitada. Todo ello muestra múltiples beneficios que nos han hecho evolucionar como personas individuales, en colectivos y estar hoy donde estamos, ir a donde queremos y adaptarnos a una sociedad que somos nosotros mismos los que la creamos. Pero, evidentemente, el filtro social y la barrera de la piel puede llegar a hacer que echemos en falta una expresión interna que se suple con otros recursos. En este caso, los emojis. No es algo exagerado, pues ninguno de los que estamos leyendo este artículo pasa a lo largo de su día sin mandar un mensaje sin ellos. Ya no hacen falta las palabras, como en los gestos o mirada de la quedada del café, mientras tengas esa pequeña imagen al alcance de tu dedo, pueden adivinar qué estás pensando o sintiendo.

La evolución de la comunicación

Volvamos por un instante a la quedada con nuestros amigos para compartir las impresiones sobre ese evento importante… pero hagámoslo en dos tiempos. El primero de ellos, hace diez años, por ejemplo. El segundo, el domingo pasado. Es la final del mundial de fútbol, nos juntamos nuestro grupo y vivimos, con emoción, un momento único que solo ocurre cada cuatro años.

Hace diez, vivíamos el momento presente del posible gol con los ojos bien abiertos, las palabras bien altas y la ilusión, por supuesto, del mismo modo. Entre nosotros mirábamos a la pantalla y a los ojos de los de nuestro alrededor y, sobre todo, celebrábamos -o lamentábamos- el final. Comentábamos cómo había ido, cuál era el pronóstico para los próximos y reíamos -o llorábamos- el momento. Los gestos, los silencios, las miradas y hasta algún golpe en la mesa formaban parte del ámbito, no era de extrañar, pues es la final del mundial.

Pero ahora que vamos a comentar el domingo pasado, nos damos cuenta que ocurrió lo mismo, pero diferente. Vivíamos el momento presente del posible gol con los ojos bien abiertos y el dedo en el play de un vídeo, las palabras bien altas y los emoticonos en un grupo de WhatsApp a punto, y la ilusión, por supuesto, del mismo modo positivo. Entre nosotros mirábamos a la pantalla, a los ojos de nuestro alrededor y a los que intuíamos detrás del smartphone, celebrábamos y lamentábamos con alguna risa, lágrima, golpe y emoji de balón de fútbol. Y comentábamos, cómo no, cuáles eran los pronósticos futuros y lo compartíamos después en las redes sociales.

Ahora, los gestos, los silencios y las miradas también son acompañadas de las notificaciones. Ahora expresamos cómo nos sentimos a través de nuestros dedos, unas teclas y personas a las que no hemos visto, pero sí conocemos.

Nuestra manera de comunicarnos ha cambiado, pero las vías de hacerlo también. Como toda evolución, los proyectos forman parte de ella y se disponen a comunicar. No hay que olvidar que los servicios nacen de ideas generadas por personas y que posteriormente, esas personas son las que harán uso de ellos y compartirán. Por eso, es importante la posibilidad de expresarse a través de ellos.

Esta idea la tuvo muy presente Regalar Flores para su proyecto.

Si existen los emojis… ¡úsalos!

Regalar Flores basa su acción de compra de flores y poder regalarlas, con la posibilidad de expresar el por qué lo haces -o lo que tú quieras-, a través de tu propio mensaje en una tarjeta. Pero, ya no solo usarás las palabras, también podrás utilizar los emojis para ello. En esa tarjeta mirarás, tocarás, sonreirás o demostrarás cualquier sentimiento a partir de las pequeñas imágenes de las que haces uso cada día y que ya forman parte de ti.

Este proyecto es un buen ejemplo de evolución, adaptarse a las nuevas tendencias y, por supuesto, crearlas.

La comunicación siempre encuentra un nuevo modelo de poder reflejar los estados o la posibilidad de intercambiar información y mostrársela al resto, por eso es tan importante celebrar cualquier día que nos haga manifestar, de la manera que sea, lo que somos, lo que queremos, hacia dónde vamos y, sobre todo, cómo podemos seguir evolucionando.

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